El Pentateuco de Isaac, de Angel Wagenstein
Nada más llegar a Jerusalén, el director-guía del grupo nos contó que estábamos en Tierra Santa, que giráramos la cabeza y contempláramos con respeto y veneración las Tablas de Moisés. Y, efectivamente, ahí estaban: era la M de MacDonalds con la misma forma que mostraba la enciclopedia. Empecé a ver la realidad del humor judío, el mismo de las películas de W. Allen. Esa enorme capacidad para reírse de sí mismos y mostrarse a través del chiste como se ven : avispados, organizadores, interesados.,
Pues mucho humor del bueno tiene este libro, que también es un paseo por la Europa de las guerras y los cambios de fronteras. Le encuentro mucho en común con el soldado Schwejk o con la fina ironía de B. Hrabal. Uno puede nacer en un país, tener una identidad., y dejar de tenerla pasado mañana, si los acuerdos de paz o políticos así lo determinan. Y al final del todo, ¿uno qué es? Una persona, aquí o allá, sin uniformes. Este razonamiento siempre me conduce a aquella escena de La vaquilla, bañándose desnudos en el río y pregutándose de qué bando son.
Si quieres pasar un buen rato, ya sabes.
T.
